Verso suelto
en páginas olvidadas.
«Me vienen a la memoria unos comentarios sobre el uso de barnices que, apenas un siglo después del desarrollo de la pintura al óleo, se utilizaban para proporcionar una tonalidad amarillenta a los cuadros recién pintados. Un cuadro no terminaba de ser una obra maestra hasta que incorporaba el tiempo» Alberto Corazón en Una mirada en palabras.
Algunos collages quizás no tengan otra cosa más que tiempo.
Un tiempo que viene incorporado en los materiales que se utilizan para tal fin.
Trozos de papel que formaban parte de revistas o de libros y que después de haber pasado por muchas manos, de haber sido depositados sobre mesas, en repisas, en cajas olvidadas en un desván… esperan hasta que alguien los rescata y los lleva a un mercadillo de antigüedades. Allí, bajo las inclemencias del tiempo comparten espacio con jarrones vacíos, llaves que ya no tienen ninguna puerta que abrir, lámparas de cristal, cámaras fotográficas que retrataron familias felices e infelices, vajillas incompletas…
Algunas obras, con materiales particulares, representan el verso suelto, ese verso que es el que nos da libertad, alegría, y la capacidad de ser nosotras mismas, casi siempre.
El collage presentado en esta publicación está disponible en versión print aquí.
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X,
Sonia
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